La fruta es un alimento sobrevalorado y perfectamente prescindible o restringible en las dietas paleo. La dieta Cordain o la de la Zona son unas interpretaciones más del paradigma paleo,que según mi criterio, pecan de un excesivo contenido en frutas y verduras y una excesiva restricción de las grasas saturadas de origen animal.

Las frutas, por su relativamente alto contenido en azúcares (del orden del 20% incluyendo fructosa, sacarosa y glucosa) y su relativamente bajo contenido en vitaminas y minerales (haciéndonos olvidar que una de las mejores fuentes de vitaminas y minerales es el consumo frecuente de vísceras anímales y tuétano de huesos).

Además su alto contenido en fibras y la presencia de ácido fítico, tiene un efecto antinutriente, dificultando la correcta asimilación de minerales y vitaminas de otros alimentos que podamos tomar con la fruta. Nuestro sistema digestivo no esta adaptado al consumo frecuente de productos vegetales, lo que explica los frecuentes problemas de flatulencia y otros problemas digestivos, que producen en muchas personas las frutas. El consumo de frutas en el paleolítico y en la mayoría de los grupos contemporáneos de cazadores-recolectores que se han estudiado, era muy esporádico y estacional, fundamentalmente bayas silvestres (moras, arandanos etc). Estas frutas de variedades silvestres no tenían nada que ver con las bolsas de azúcar o dulces de árbol, de la agricultura moderna, y si habéis probado las ácidas manzanas silvestres, sabéis a lo que me refiero.

El bombardeo que sufrimos para consumir mucha fruta, es otra pieza del mecanismo del engranaje agrícola industrial dominante, junto al fomento del consumo de los cereales, la soja, los aceites y vegetales industriales, responsables en su mayor parte de las enfermedades de la civilización.

Nos venden a precio, cada vez mas de oro (no hay más que ver la proliferación de fruterías,con la fruta expuesta como si fueran joyas), una fruta insípida a pesar de su alto contenido en azúcares, pobre en minerales por la excesiva explotación de los suelos (especialmente con un grave defecto en contenido en magnesio , que obliga a suplementarlo en la dieta) y llena de trazas de pesticidas, abonos químicos e insecticidas ( a no ser que optemos por productos de agricultura ecológica), que van acumulándose progresivamente en nuestro organismo.

La restricción en el consumo de frutas y también de verduras es clave en una dieta antiinflamatoria, basada en los principios de la nutrición evolutiva, que va un escalón por delante de algunas interpretaciones de la dieta paleo, que rayan en lo naif. Sus principios no van encaminados solamente a la pérdida de peso (lo que no esta nada mal para las personas que hemos padecido la obesidad, sino hacia una salud integral del organismo. Los principios de la nutrición evolutiva no se basan en elucubraciones, sobre los escasos indicios de como era realmente la alimentación paleolítica (aunque si sabemos a ciencia cierta, los productos de la agricultura industrial, que no comían, sino en aspectos fisiológicos y metabólicos que se pueden observar y experimentar.

En el consumo de verduras, hay que dar preferencia a ensaladas de hoja verde, tubérculos como yuca, batata , boniato y en menor medida patata raíces como la zanahoria cruda (no cocida por su alto grado glucémico), rábanos etc. Su consumo no tiene que ser diario, recomiendo tomarlos tres o cuatro veces por semana.

El consumo de legumbres debe de ser muy esporádico (siempre con un alto grado de cocción y quitandoles el pellejo si es posible), por su alto contenido en antinutrientes.

El consumo excesivo de estos alimentos ricos en fibra y de los productos integrales en general no es muy recomendable. Los productos integrales son peores que los refinados, en contra de la opinión general y mucho más ricos en el pernicioso ácido fítico, como esos nefastos suplementos de salvado de avena de algunas dietas. El exceso de fibra origina un efecto pernicioso en el sistema digestivo, haciendo al intestino vago y adicto a la fibra, que no es en absoluto necesaria para su correcto funcionamiento.

Son recomendables los productos ecológicos.Al ser el consumo de frutas y verduras, bastante menor que el recomendado en otras interpretaciones de la dieta paleo, puede ser asumible el sobrecoste de estos productos.




En algunos blogs sobre nutrición evolutiva y en concreto Somatropina y Nutrición Running For Free se plantean interesantes cuestiones, muy bien argumentadas , sobre el papel muy discutible de las frutas y verduras en la dieta antiinflamatoria (yo he empezado a limitar bastante el consumo de frutas, a solo una diaria en ayunas por la mañana o de tentempie, por tener demasiada fructosa y otros azúcares).


TABLA DE CONTENIDO EN AZUCARES DE ALGUNAS FRUTAS



Calorias

Carbohidratos

Fructosa

Sacarosa

Glucosa

Total Azúcares
Manzana 100g

Pieza Med. 200g
54,08
108,16
11,4
22,8
5,74
11,48
2,55
5,10
2,03
4,06
10,32
20,64
Platano 100g

Pieza Med. 160g
95,03
152,05
20,8
33,28
4,31
6,90
9,08
14,53
4,18
6,69
17,57
28,12
Melocoton 100g

Pieza Med. 200g






Naranja






Fresa/Freson Ración 100g

32,24

5,51

2,30

1

2,17

5,47
Melon






Sandia






Kiwi Pieza mediana 100g

51,8

9,12

4,6

0,21

4,32

9,13
Arandano Racion 100g






Frambuesa Ración 100g






Mora Ración 100g






Cereza Ración 100g






Uva Ración 100g

70,3

16,1

8,5

0,16

7,5

16,16
Ejemplo de toma de tres piezas Platano+Manzana+Kiwi
Calorias 312,01
Carbohidratos 65,2g
Fructosa 22,98g
Sacarosa 19,84g
Glucosa 15,07g
Total azúcares 57,89g


A la vista de estos datos de contenido en azúcares tomando tres piezas (casi 60 g de azúcar igual a tres cucharadas soperas) , es fácil comprender en algunos sitios de internet relacionados con la nutrición, se refieren a la frutas como "bolsas de azúcar". Mi consejo es reducir radicalmente la toma de frutas. No mas de un pieza al día, separada de las comidas o bien en ayunas al principio de la jornada una media hora antes que el desayuno o entre horas a media mañana o a media tarde. Dar preferencia a las que menos azucares tienen, como la fresa/freson, arandanos, frambuesas, moras, grosellas y otras bayas (berrys) y la sandia.